El legado de Miguel Ángel Blanco y el espíritu de Ermua se mantienen vivos en Toledo
El recuerdo de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular asesinado por ETA en julio de 1997, sigue siendo un símbolo de unidad y rechazo al terrorismo en toda España. En Toledo, su figura y el movimiento social que surgió tras su muerte —conocido como el «espíritu de Ermua»— se mantienen vivos gracias a actos conmemorativos que refuerzan el valor de la memoria, la libertad y la justicia.
Toledo rinde homenaje a Miguel Ángel Blanco
La ciudad de Toledo se ha sumado este 13 de julio a las múltiples ciudades españolas que han rendido homenaje a Miguel Ángel Blanco. En un emotivo acto celebrado frente al Ayuntamiento, representantes políticos, autoridades municipales y ciudadano/as guardaron un minuto de silencio para recordar a la víctima y condenar el terrorismo.
Este acto forma parte de las actividades impulsadas por la Fundación Miguel Ángel Blanco, que sigue luchando por preservar su legado y concienciar sobre la importancia de no olvidar a quienes sufrieron la barbarie del terrorismo.
Presencia institucional y transversalidad política
Una de las características más destacadas del evento en Toledo ha sido la presencia de representantes de diferentes sensibilidades políticas, lo que demuestra que el recuerdo de Miguel Ángel Blanco trasciende partidos e ideologías. Entre los asistentes se encontraron:
- Milagros Tolón, delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha
- Carlos Velázquez, alcalde de Toledo
- Luz Moya, presidenta provincial del PP
- Representantes de asociaciones cívicas y vecinos de la ciudad
El objetivo: alzar una sola voz en nombre de la paz y el recuerdo, como en aquellas jornadas de julio de 1997 en las que millones de ciudadanos salieron a las calles.
¿Qué fue el espíritu de Ermua?
El «espíritu de Ermua» nació tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA. Miles de ciudadanos, sin importar procedencia ni ideología, se echaron a las calles exigiendo justicia y el fin del terror. Fue un momento de profunda unidad social que marcó un punto de inflexión en la sociedad española.
25 años después, ese espíritu sigue presente en actos como el de Toledo, que lo reviven y lo hacen actual frente al riesgo del olvido.
Reivindicación de la memoria democrática
En palabras del alcalde Carlos Velázquez:
“No es un homenaje partidista, es de toda la sociedad toledana para no olvidar la historia negra del terrorismo en España.”
Recordar a víctimas como Miguel Ángel Blanco forma parte del compromiso democrático de recordar lo que representaron: dignidad, libertad y respeto por la vida.
El papel de la Fundación Miguel Ángel Blanco
Para mantener vivo el recuerdo y promover la educación democrática, la Fundación Miguel Ángel Blanco desarrolla actividades a lo largo del año en todo el territorio nacional. Entre sus principales objetivos están:
- Preservar y difundir la memoria de las víctimas del terrorismo
- Reafirmar el rechazo a cualquier forma de violencia
- Fomentar la cultura de la paz y la tolerancia
Su trabajo es fundamental para que nuevas generaciones entiendan la importancia de valores como la solidaridad ciudadana manifestada en el espíritu de Ermua.
Conclusión: mantener viva la memoria
El acto celebrado en Toledo para conmemorar a Miguel Ángel Blanco demuestra que la memoria de las víctimas del terrorismo sigue viva y es parte esencial de nuestra historia democrática.
Al rendir homenaje a su figura, la sociedad toledana reafirma su mensaje de unidad, paz y rechazo rotundo a la violencia. El espíritu de Ermua sigue vivo, y mientras la ciudadanía lo reivindique con actos como éste, su vigencia perdurará por muchos años más.